La familia no es intocable.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 10,37-42


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí.

El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Palabra del Señor.


 

COMENTARIO AL EVANGELIO

Seguimos escuchando este domingo el conocido como “Discurso Apostólico” del Evangelio de Mateo, unas palabras que Jesús dirige a sus discípulos cuando va a enviarles a predicar la Buena Noticia. De hecho el texto de este domingo es el final de este discurso.

A primera vista, las palabras de Jesús son fuertes: “El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí…”.

¿Qué quiere decir Jesús con estas expresiones? No es ni más ni menos que el primero de los mandamientos: “Amar a Dios sobre todas las cosas”.

¿Quiere decir esto que no hemos de amar a los nuestros, a nuestra familia? ¡Nada de eso!

Lo que quiere decir es que Dios ha de ser el principal en nuestra vida, el primero. Y porque amo a Dios, entonces he de amar más aún a mi familia, a los míos. Pero dejando el lugar principal a Dios.

Así ama el corazón de un verdadero discípulo de Jesús, que no quiere guardarse su vida, lo suyo, para sí mismo, sino que pone a Dios en el centro de su vida, y por Él ama a los demás, como Dios mismo nos ama a nosotros.

Que el Señor nos conceda tener un corazón grande para poder amarle a Él en primer lugar, y que su amor llene toda nuestra vida y la de los nuestros.

Os deseo a todos un feliz Domingo y una buena semana.

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