«Maestro, que pueda ver»

Parroquia El Altet - Evangelio 28 de Octubre

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10, 46-52)


En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:

«Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»

Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí».

Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo».

Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama».

Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le contestó: «Rabbuni, que recobre la vista».

Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado».

Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Palabra del Señor


COMENTARIO AL EVANGELIO

«Maestro, que pueda ver»

La curación del hijo de Timeo nos hace comprender hasta qué punto es grande la misericordia y el poder del Hijo de Dios que, haciéndose hombre y habiendo pasado haciendo el bien (Hch 10:38), es capaz de transforma nuestra existencia desde dentro.

Su grandeza se manifiesta al oír los gritos suplicantes del ciego, el suyo es un oído atento como cuando el Padre oía los lamentos de su pueblo esclavizado en Egipto (Éx 3:7ss), un hecho que nos muestra que Dios es capaz de compadecerse y más aún al haberse hecho semejante a nosotros en todo, menos en el pecado (Heb 4:15).

Dios es misericordia. Dios escucha a sus hijos y el Hijo de Dios nos lo enseña al mandar llamar a Bar-Timeo.

Su poder se manifiesta al devolver al ciego la vista, pero mucho más, al devolverle la dignidad que le sobrevino detrás del milagro.

Con esto aprendemos que Dios tiene poder y que mas allá de lo externo que podamos contemplar en un milagro, encontramos también y principalmente el perdón de los pecados, la grandeza de una dignidad, quizás pedida ya, y la salvación, fruto de una fe operativa que va en búsqueda de la fuente de vida.

«Señor, que vea» esa ha de ser nuestra oración, pero también, «Señor, que me acerque a la luz, que vaya en pos de ti, que te busque» porque Él se deja encontrar por quienes le buscan de todo corazón (Jr 29:13), pero, como dijo el Papa el pasado 6 de enero: “Jesús se deja encontrar por quien lo busca, pero para buscarlo hay que moverse”.

Os deseo una santa semana en familia y en el Señor.

Nada De Eso Entre Vosotros

Parroquia El Altet - Evangelio 21 de Octubre

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10, 35-45)


En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir».

Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?».

Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?».

Contestaron: «Podemos».

Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que s para quienes está reservado».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.

Jesús, llamándolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor


COMENTARIO AL EVANGELIO

«Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.» (Isaías)

«Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sir van, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.» (S. Mateo)

Detrás de las lecturas que hemos escuchado hoy está presente de modo pleno, aunque sin mencionarse, el concepto de «redención» y el de «redentor».

Actualmente estos dos conceptos quedan lejos de la comprensión semántica adecuada a la realidad que designan.

Re (de nuevo) émere (comprar) – comprar de nuevo – sería la etimología de esta palabra.

Se refiere a volver a comprar esclavos para liberarlos; o intercambiarse para cumplir la pena en lugar de un condenado.

De ahí que el cristiano tenga como modelo de Redentor a Cristo: “Él murió por nosotros”, solemos decir, a veces sin pensar mucho en las implicaciones de esta afirmación.

En la cruz del Redentor quedó fijada nuestra condena (Col 2:14), Él pagó por nosotros la deuda contraída con Dios Padre a causa del pecado.

«El castigo por nuestra paz cayó sobre él» (Is 53:5) Cristo, con su muerte en la cruz, cancela, pues, el poder de las cadenas que nos ataban y condenaban a una vida de pecado y la muerte inexorable de ella desprendida.

Él es nuestro Redentor, que además de dar su vida en rescate por muchos como el mayor acto de servicio (Mt 20: 28), pone en paz todas las cosas y se constituye en signo de unidad, como cabeza del cuerpo, de la Iglesia. (Ef 5:23-25)

Estas, entre otras que iremos mencionando, son las implicaciones más directas de la obra de servicio y de amor hasta el extremo hechas por nuestro Señor por sus amigos, nosotros. (Jn 15:13)

Feliz semana para todos.

 


Crédito fotografía: Ursula Spaulding en Unsplash

Con Jesús En Medio De La Crisis

Parroquia El Altet - Evangelio 14 de Octubre

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10, 17-30)


En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».

Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».

Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven sígueme».

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste, porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!»

Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Peros Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».

Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando. y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».

Jesús dijo: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más – casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones – y en la edad futura, vida eterna».

Palabra del Señor


COMENTARIO AL EVANGELIO

«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo-, y luego sígueme».

¿Qué puede otorgarnos plenitud y felicidad en este mundo?

Una cosa es cierta: todos buscamos ser felices y hacer felices a los que amamos.

Pero, esta pregunta es seria, ya que compromete toda nuestra vida y nuestro proyecto vital, convirtiéndose en el mapa que guía nuestros pasos y en el horizonte hacia el que miran esperanzados nuestros ojos.

Pero, otra cosa también es verdad: que la felicidad es efímera y las cosas de este mundo bastante pasajeras e inestables como para pretender construir sobre cimiento sólido.

Con este panorama la felicidad puede ser percibida como un ideal inalcanzable y siempre esquivo.

La ecuación está servida: si mi riqueza está en las cosas materiales, poder, la acumulación infructuosa y fanfarrona de conocimientos e información; en la búsqueda del placer por el placer y tantas otras arenas movedizas a las que suele asirse el corazón humano… entonces, solo entonces, la felicidad será algo falaz, siempre elusivo.

De ahí que, la verdadera riqueza sea no tener ataduras en este mundo ya que el mundo pasa y sus deleites (1 Jn 2:17) y seguir a Jesús, el más grande tesoro, construyendo la casa sobre la roca firme (Lc 6:48 ) que es Cristo.

Feliz semana para todos.