Pre Comunión

LO ESPECÍFICO DE ESTE SEGUNDO AÑO.

¿Dónde hay que poner el acento este año? En la catequesis semanal y en la Eucaristía, en la Misa de los Domingos a las 12.

Este curso la catequesis pasa a ser todas las semanas y en la parroquia. Eso no quiere decir que dejéis de tener ese “encuentro familiar” que hemos pretendido que fuera la catequesis del año pasado.

A veces nos faltan en la familia momentos de encuentro y de diálogo, porque el trabajo o la TV los dificultan. Aprovechemos la catequesis como excusa para encontrarnos y comunicarnos en familia.

Por otro lado, os recuerdo que la Eucaristía es la mejor catequesis, porque es ahí donde van a recibir por primera vez a Jesús, donde se van a encontrar con Dios. Y ese encuentro les va a hacer mejores, porque Dios tiene la capacidad de sacar lo mejor de cada uno de nosotros, y de los niños también. Y porque “sin comer no se puede vivir” y “sin Misa no hay comunión”.

También es un momento donde ellos pueden veros y sentiros cerca. Es importante que participéis en la Eucaristía en familia, teniendo en cuenta que vuestros hijos, siempre que sea posible, deben ser acompañados por su papá y por su mamá en todas las decisiones importantes de su vida, y todo proceso que concluye con la confesión de la fe lo es.

Sé que algunos ya lo estáis haciendo, y a otros os pido el esfuerzo: ¡todos los domingos! Les estamos abriendo a la relación con Dios y eso les puede tocar el corazón. Si no estáis cerca, os lo vais a perder.

Si avivamos la luz de la fe en ellos y vosotros no protegéis esa luz, acabará por apagarse. Con naturalidad, sin presiones, como un momento de familia, asegurad vuestra presencia todos los domingos. Y que vengan también sus otros hermanos, sus padrinos, sus primos, los abuelos, los tíos… ¡Es la Misa de las familias!

Finalmente, en este segundo año sigue siendo importante vuestra formación, como padres y como cristianos. Ya sabéis que “nadie da lo que no tiene, y no se adquiere sin esfuerzo y sin Dios”. Si vais a transmitirles la fe a vuestros hijos, vuestra fe tiene que estar fuerte, preparada, formada.

En muchos casos, la última vez que nos hablaron de la fe o de Dios fue el día de nuestra Comunión, o de nuestra Confirmación. Puede ser que tengamos la fe de un niño o niña de 9 años. Por eso es necesario actualizarla.