¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (18, 33b-37)


En aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?».

Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».

Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».

Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».

Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?».

Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

Palabra del Señor


COMENTARIO AL EVANGELIO

«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»

Leyendo estas palabras de Cristo podemos deducir fácilmente el problema tan grande que plantea el relativismo para la vida de los cristianos.

Hemos escuchado muchas veces frases como “todo es según el color del cristal con el que mires” o “todo depende de la verdad de cada uno”.

Lo relativo es algo que existe, por ejemplo, en campos diferentes de las ciencias, pero aplicar lo relativo a la búsqueda de la verdad puede volverse en contra del mismo ser humano.

Lo que nos ha impulsado como civilización ha sido precisamente perseguir la verdad de aquello que se nos presenta hasta conseguir desvelarlo y, una vez allí, seguir avanzando y trasmitiendo aquello que hemos descubierto, creando de esta manera cultura.

Si la verdad no existe, entonces para qué buscarla, y si no se busca la verdad, ¿cómo avanzar?

La fe presentada por Jesucristo tiene la pretensión de ser La Verdad y no “una verdad”, de tal suerte que sin esta pretensión la esencia misma del cristianismo se diluiría.

Cristo es la verdad, aquello que el hombre busca como definitivo, estable, perfecto, porque Él es “Dios de Dios “.

Por eso, ser relativista y ser cristiano son dos afirmaciones que se contraponen.

Un relativista cristiano piensa, por ejemplo, cosas como: “todas las religiones son iguales”, “la concepción de Dios es igual en todos”, con ello desaparece no solo lo específico de la revelación de Dios en Cristo, sino también la claridad doctrinal única del cristianismo.

Si todo es verdadero, ¿qué es verdadero?

Si la verdad depende de cada uno, ¿todos tienen la razón? ¿Todos dicen la verdad?

Dejemos que el Señor de la Verdad siga reinando en nuestras mentes.

Un abrazo y feliz semana.

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