¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Parroquia El Altet - Evangelio 25 de Noviembre

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (18, 33b-37)


En aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?».

Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».

Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».

Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».

Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?».

Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

Palabra del Señor


COMENTARIO AL EVANGELIO

«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»

Leyendo estas palabras de Cristo podemos deducir fácilmente el problema tan grande que plantea el relativismo para la vida de los cristianos.

Hemos escuchado muchas veces frases como “todo es según el color del cristal con el que mires” o “todo depende de la verdad de cada uno”.

Lo relativo es algo que existe, por ejemplo, en campos diferentes de las ciencias, pero aplicar lo relativo a la búsqueda de la verdad puede volverse en contra del mismo ser humano.

Lo que nos ha impulsado como civilización ha sido precisamente perseguir la verdad de aquello que se nos presenta hasta conseguir desvelarlo y, una vez allí, seguir avanzando y trasmitiendo aquello que hemos descubierto, creando de esta manera cultura.

Si la verdad no existe, entonces para qué buscarla, y si no se busca la verdad, ¿cómo avanzar?

La fe presentada por Jesucristo tiene la pretensión de ser La Verdad y no “una verdad”, de tal suerte que sin esta pretensión la esencia misma del cristianismo se diluiría.

Cristo es la verdad, aquello que el hombre busca como definitivo, estable, perfecto, porque Él es “Dios de Dios “.

Por eso, ser relativista y ser cristiano son dos afirmaciones que se contraponen.

Un relativista cristiano piensa, por ejemplo, cosas como: “todas las religiones son iguales”, “la concepción de Dios es igual en todos”, con ello desaparece no solo lo específico de la revelación de Dios en Cristo, sino también la claridad doctrinal única del cristianismo.

Si todo es verdadero, ¿qué es verdadero?

Si la verdad depende de cada uno, ¿todos tienen la razón? ¿Todos dicen la verdad?

Dejemos que el Señor de la Verdad siga reinando en nuestras mentes.

Un abrazo y feliz semana.

Su Palabra No Pasará

Parroquia El Altet - Evangelio 18 de Noviembre

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (13, 24-32)


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.

Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo el cielo.

Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta.

En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre».

Palabra del Señor


COMENTARIO AL EVANGELIO

«El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán»

A las puertas de la celebración de Cristo Rey, con la que culmina el año litúrgico y empezamos un nuevo ciclo, en este caso, el ciclo C, la Iglesia nos propone meditar sobre la figura de Cristo como profeta.

El profeta en el antiguo Israel era una figura mediante la cual Dios hablaba a su pueblo, un hombre o mujer ungidos por el Espíritu Santo, capaces de discernir los signos de los tiempos y de escuchar con el entendimiento y el corazón la voluntad de Dios para Israel.

Los profetas no se anunciaban a sí mismos, sino que hablaban palabra de Dios.

Cristo es la culminación de la obra profética, sus palabras no pasarán, su profecía es definitiva, en contraste con la voz que en su tiempo se alzó, voz de tantos hombres y mujeres que hablaron de Dios al pueblo de Israel y de Israel a Dios.

Jesús no anuncia algo simplemente: Él es el anuncio definitivo, la Palabra de Dios hecha carne.

De ahí que antes pasen el cielo y la tierra que sus palabras.

Lo que Dios tenía para decir al hombre, lo ha dicho ya en la persona de su Hijo.

Hoy en día todo discernimiento profético está referido al anuncio del Verbo de Dios, a sus obras y palabras, no hay más revelación más allá de la dada en el Hijo, en la Palabra hecha carne.

La Iglesia en sus miembros, especialmente en el Magisterio y el episcopado, sigue denunciando la injusticia, sigue siendo signo de contradicción, continúa desvelando la voluntad de Dios para su pueblo y custodiando los tesoros legados por el Señor: todas sus enseñanzas.

Os deseo una feliz semana y que seáis también profetas en vuestros hogares.

Dios os bendiga.

Lo Mejor De La Iglesia

Parroquia El Altet - Evangelio 11 de Noviembre

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (12, 38-44)


En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:

«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones.

Esos recibirán una condenación más rigurosa».

Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.

Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie.

Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor


COMENTARIO AL EVANGELIO

«Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

«Somos una gran familia contigo»

Este es el lema de la Jornada De la Iglesia Diocesana que celebramos este domingo. El objetivo es tomar conciencia de nuestro lugar dentro del conjunto de la Iglesia, del lugar de cada uno como bautizado.

Este no es secundario, primario o definido por grandezas humanas o logros y capacidades. Nuestro lugar dentro de esta gran familia viene dado por el Amor de nuestro Padre, por Jesucristo.

Así, lo que no cuenta ante el mundo, es grande a sus ojos, y lo vil y menospreciado del mundo, lo toma como sujeto de su amor (1Co 1:27-31).

Si a los pobres se les despoja de este amor, ¿qué les queda?

¡Serían realmente pobres!

De ahí la importancia de esta jornada: si excluir y relegar a puestos diversos es una injusticia ante el amor de Dios que no hace acepción de personas (Rm 2:11), ¡cuánto más lo será relegarse a sí mismo, sentirse como un cristiano de segunda!

La invitación es clara: comprométete con tu parroquia, no solo económicamente, sino también como miembro activo.

No hay nada mejor que sentirse parte de una gran familia, dando de lo poco o mucho que se tiene, pero, como la viuda del evangelio, hacerlo con un gran corazón, con generosidad, sabiendo que Dios ama al que así lo hace. (2Cor 9:7)

Que paséis una bella semana en el calor de vuestra familia.